sábado, 15 de julio de 2017

Maripa


         En 1864 cuando fue creado el Estado Soberano de Guayana, no existía el distrito o municipio Sucre tal cual como existe hoy abarcando dentro de su contexto jurisdiccional a Maripa como capital, Motaico, Aripao, Las Majadas y Guarataro.

         Para 1864 el Estado Soberano de Guayana se hallaba dividido en cuatro Departamentos: Heres, Capital Ciudad Bolívar; Upata, Capital Upata; alto Orinoco, capital Caicara y Bajo Orinoco, capital Piacoa.
         Los pueblos comprendidos hoy dentro del distrito o municipio Sucre, pertenecían al Departamento Heres. Es decir, al departamento Heres, además de su capital Ciudad Bolívar, lo integraba Barceloneta, Almacén, Borbón, Moitaco, La Piedra, Puruey (Las Majadas), Maripa y Aripao.
         Dieciocho años después, el 9 de febrero de 1882, el gobierno de Antonio Guzmán Blanco, decretó la creación del Territorio Federal Caura, independiente del Gran Estado Bolívar como se llamaba entonces la entidad Federal, dentro de un proyecto para colonizar y explotar la región del río Caura, rica en madera y Sarrapia.
         Al comienzo las concesiones, no mayores de 20 hectáreas, para la explotación maderera y sarrapiera, la administraba el Gobernador designado; pero a partir de julio de 1883 y hasta mayo de 1886, las concesiones revirtieron a favor de una compañía privada que al parecer no le fue muy bien.
         Tras su retorno al status anterior, se presentaron conflictos entre los dueños de concesiones, peones y gobierno que degeneraron un estado tal de violencia, que el gobierno se vio obligado a enviar tropas desde Ciudad Bolívar para pacificar el territorio.
         El Territorio Federal Caura tuvo de capital, primero a Moitaco y finalmente Altagracia (Las Bonitas) hasta el 9 de mayo de 1890 que el Congreso Nacional decretó la disolución del Territorio y al año siguiente quedó reincorporado al Estado Bolívar que al reformar la Ley de División Político Territorial lo absorbió como Distrito Sucre con cabecera en Moitaco.
         El Gobernador del Caura fue el General Manuel González Gil, militar y político natural de San Rafael de Orituco (1844-1909). Se distinguió en la Guerra Federal, Revolución de los Azules y la Legalista al lado de Joaquín Crespo quien era dueño de grandes extensiones de tierra en el Caura que luego pasaron a manos del general Juan Vicente Gómez.
         Meses después del triunfo de la Revolución Legalista (octubre de 1892 )  llevada  a feliz término en el Estado Bolívar por el Mocho Hernández y Domingo Sifontes, el general de división Manuel González Gil fue nombrado Jefe Civil y Militar del Estado Bolívar y en 1895 electo constitucionalmente Presidente del Estado. Gobernó hasta el 5 de febrero de 1898 que lo sustituyó el General Ernesto García. En marzo la Asamblea Legislativa presidida por Pablo Maria Echenique acordó un voto de censura contra su gestión “por el estado de banca rota en que ha dejado esta entidad federal y por la desmoralización en que quedaron, por causa, los ramos del Poder Público”.
         Los hatos de Gómez que se extendían desde las márgenes del Caura hasta las del Orinoco sobre una superficie de 114 leguas cuadradas, fueron adquiridos por la Nación en julio de 1926, por la cantidad de 17 millones de bolívares, a objeto de destinarlos al desarrollo de una vasto plan de colonización agrícola, pero no fue sino 13 años después  (julio de 1939) cuando comenzó a materializarse gracias a un proyecto presentado al Congreso por los diputados de Bolívar Antonio García Delepiani y Héctor Guillermo Villalobos. Al siguiente año llegaron a Maripa que había sido elevada a Capital del Distrito Sucre desplazando a Moitaco, 266 bultos con todo lo concerniente a una planta arrocera, incluyendo los módulos del edificio. Entonces la región del Caura no sólo era importante por la madera, la Sarrapia y la ganadería sino también por una abultada producción de arroz.
         Maripa, a la margen derecha y a 46 kilómetros de la desembocadura del Caura es hoy por hoy la capital de Sucre, antes distrito y hoy municipio autónomo que abarca las parroquias de Moitaco, Aripao, Las Majadas y Guarataro. Limita al norte con el Puerto de Cucurital; Sur, San Francisco de Aripao; este, San Pedro de Tauca y Oeste, el río Caura.
         Con un el nombre indígena que significa Murciélago, Maripa se conoce desde el siglo XVIII cuando los cronistas hispanos dieron cuenta  de una batalla sangrienta entre los Caribes y  los indios Cabres, liderados por el Cacique Tep.
         Los Caribes, azote de los Guayanos, perdieron aquella primera batalla sangrienta contra los Cabres, escenificada en la desembocadura del Caura. Los repelieron hasta hacerlos sucumbir en los raudales del Torno y el Infierno.
         Años después, cuando los Cabres habían olvidado a los Caribes, éstos se presentaron de nuevo por la revancha. Sorprendidos los Cabres, perdieron la guerra y los Caribes se adueñaron de la Región dando lugar a las ramas de los Sanema (Maquiritares) y Yekuanas, actuales pobladores de la selva y la montaña.
         Los misioneros entraron a mediados del siglo XIX y durante las últimas dos décadas de este mismo siglo comenzaron a penetrarla los criollos y extranjeros, atraídos por las riquezas naturales de la sarrapia, el caucho, el balatá y la madera de gran demanda en los mercados internacionales.
         El 10 de junio de 1800, cuando Alejandro de Humboldt y Bonpland pasaron por allí, observaron que todas las colonias cristianas estaban cerca de la desembocadura del Caura y los pueblos de San Pedro, Aripao, Urbaní y San Luis de Guaraguaraico se hallaban a sólo unos pocos kilómetros uno detrás del otro. San Pedro con 250 almas era entonces el más poblado.
         Humboldt habla de una colonia de negros  manumitidos o fugitivos del Esequibo que se hallaba, no exactamente en Aripao donde se ve hoy, sino en San Luis de Guaraguaraico. Esto hace suponer a juzgar por su patrono, que la hoy Maripa que no menciona el sabio naturalista, era Guaraguaraico. Maripa se habría quedado con el santo, pero no con la población de color absorbida por San Francisco de Aripao.
         El 30 de diciembre de 1816, en Maripa se dio una de las batallas de la Campaña Libertadora de Guayana. Tal la protagonizada por el Ejército del general Manuel Piar contra los realistas comandados por el coronel Nicolás Ceruti.
         El 9 de febrero e 1882, el presidente de la Republica, Antonio Guzmán Blanco, para mejor control y administración por parte del Estado de la explotación de los bosques y la sarrapia, creó el Territorio Federal Caura, con capital en Moitaco.
         El status de Territorio Federal quedó liquidado en 1890 y en 1895, con motivo del primer centenario del natalicio de Sucre, fue creado el Distrito Sucre que tuvo como capital Moitaco y luego Maripa. Actualmente Sucre es Municipio y parroquias los pueblos que otrora recibían la denominación de municipio capital y municipios foráneos.

San Francisco de Aripao

         Muy cerca de Maripa está San Francisco de Aripao, donde hace mucho que dejaron de sonar los tambores del amanecer. Los negros enterraron la tradición de sus antepasados. Ya no adoran al sol ni aguardan su salida todas las mañanas para hacer vibrar en tan tam de sus cilindros. Ahora adoran al único Dios de los católicos y a su patrono San Román.
         La labor catequista de la Iglesia ha sido efectiva. Hasta hace pocos años, se levantaban, caminaban por la vía de Maripa y aguardaban en sabana abierta hacia el levante el despertar del Astro Rey. Entonces un lamento hendía la mañana fría al percutir  de sus rústicos instrumentos. El ritual duraba media hora y luego regresaban. Empezaba el trabajo doméstico, la siembra o la recolección de la cosecha en una rutina de vida que todavía se mantiene.
         Aripao se pierde entre la fronda de los sarrapiales del Caura. Es, después de El Callao, el único pueblo negro del Estado Bolívar con la diferencia de que los primitivos habitantes callaoenses vinieron de las colonias inglesas en las Antillas, atraídos por el oro, y los de Aripao llegaron como fugitivos del Puerto de Angostura y los más de los antiguos asentamientos británicos de Demerara, buscando el dorado de su libertad que les negaba la esclavitud.
         Los negros esclavos que llegaban a Angostura por el Puerto de Los Molinos o de la Trinidad, nunca fueron conformistas en el sentido de quedarse esclavos toda la vida. Tavera Acosta nos historia la rebelión de los esclavos negros de Guayana en febrero de 1832 y cómo un centenar de ellos fueron a parar a las prisiones de La Guaira y Puerto Cabello. Pero no todos fueron castigados. Algunos tuvieron la suerte de escapar por la vía del Orinoco y del Caura hasta perderse en las montañas remotas de Aripao, el mismo destino seguramente que aguardó a los negros Tomás, Congo, Sam, King y Jorge, fugados de  abordo de la goleta inglesa Jackman y los cuales reclama su propietario en un aviso publicado en el Correo del Orinoco del 24 de Octubre de 1818.
         En 1854, cuando José Gregorio Monagas decretó la abolición de la esclavitud, Aripao dejó de ser escondite y recobró vida como pueblo libre integrado al distrito Sucre, primero como municipio foráneo y ahora como parroquia.

Moitaco

         De todos los pueblos del Municipio Sucre el único que data de a colonia es Moitaco que calza como fecha de fundación el 13 de mayo de 1752. Fue cuando los misioneros franciscanos Matías García, Fernando Jiménez, Pedro Cordero, Antonio Carrillo y Pedro Díaz Gallardo, bendijeron la Iglesia y oficiaron la primera misa. También construyeron una Casa-Fuerte provista de cuatro cañones pedreros dirigidos hacia el Paso del Orinoco, bajo el mando del cabo militar Cristóbal Pérez en previsión contra cualquier incursión holandesa.
         Los fundadores eran misioneros franciscanos observantes de Píritu que habían resuelto extender sus actividades misionales a la orilla meridional del Orinoco Medio, para proseguir la reducción de los indios Caribe que moraban en las cercanías del río Arni, como era entonces conocido el Aro.
         A Moitaco, o Muitaco, como los primitivos habitantes identificaban el lugar, los frailes misioneros lo fundaron con el nombre “Encarnación del Divino Verbo”. Pero poco duró esta fundación. Los misioneros se vieron en la necesidad de abandonarla porque los indios que pretendían reducir eran irreductibles como lo fueron especialmente las huestes del Cacique Taricura que mantuvieron una guerra constante contra los españoles.
         Cuando la Expedición hispana comenzó a remontar el Orinoco en 1754 para tratar infructuosamente de resolver el problema de límites con Portugal sobre Brasil, José de Iturriaga, Jefe de la escuadra, se vio obligado a quedarse en Moitaco a causa de viejas dolencias. Entonces refundó la ciudad con el nombre de “Real Corona” y designó (Marzo de 1759) a su lugarteniente Alonso de Soto, Capitán poblador. Iturriaga, sin embargo, a título muy personal solía llamar “Puerto Sano” a aquel singular sitio del Orinoco que, según el cronista de nueva Andalucía, Fray Antonio Caulin era “deleitable y saludable”.

Las Majadas

         El Municipio Las Majadas, hoy parroquia, se ubica a la orilla del Orinoco, entre los ríos Pao, Tiquire y cerro El Trueno. En sus inicios no era más que tres rancherías que tomaron cuerpo de pueblo merced al espíritu emprendedor de Luis Vicente Guzmán, propietario del Hato El Piñal y quien antes tuvo en el sitio un aserradero. Se puede decir que Las Majadas (lugar  donde nocturnamente se recoge el ganado) inició su vida de pueblo organizado a partir de la década del cincuenta cuando al calor de la productiva pesquería artesanal y de la actividad pecuaria, comenzó a crecer y a procurarse los servicios básicos elementales. La creación de Las Majadas como municipio eliminó al antiguo municipio Puruey cuyos escasos habitantes se trasladaron a Las Majadas.

Guarataro

         Guarataro es una colonia agrícola de 8 mil habitantes (más que la capital Maripa a media hora de distancia), devota de San Isidro Labrador como santo patrón y también de la Virgen del Carmen.
         Es un pueblo reciente que prosperó al rescoldo de la Reforma Agraria y ha crecido gracias a sus tierras feraces que ofrecen anualmente abundante cosecha de ñame (40 millones de kilos), maíz y sorgo. Su fundación es atribuida a Antonio Montenegro, Manuel Espinoza y José España, quienes se asentaron allí el 19 de mayo de 1957. Está entre los ríos Caura, Puruey y Tiquirito. La Asamblea Legislativa lo elevó a la categoría de municipio, hoy Parroquia, el 24 de junio de 1986.
         Existen otros pueblos, o mejor dicho, caseríos, diseminados a lo largo de las márgenes del Caura como San José, Las Trincheras, San Isidro y San Pedro. Cerca de este último se produjo en 1790 fuerte hundimiento del terreno que dio lugar a una laguna de 400 metros de diámetro.


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