jueves, 27 de julio de 2017

Ciudad Bolívar

    Ciudad Bolívar, la eterna capital de la provincia de Guayana, tuvo, antes de 1846, otros nombres: Santo Tomás de la Guayana, Santo Tomás del Usupamo, Santo Tomás del Santísimo Sacramento y Santo Tomás de la Angostura del Orinoco o simplemente, Nueva Guayana.


        Santo Tomás de la Guayana, fundada por Antonio de Berrío el 21 de diciembre de 1595, estuvo en el sitio donde aun perviven los llamados “Castillos de Guayana la Vieja” (Delta Amacuro).
        Santo Tomás del Usupamo, cuando fue trasladada, seis leguas más abajo, a orillas del caño Usupamo, por Luis de Monsalve, gobernador de Trinidad y Guayana, en mayo de 1631 (Delta Amacuro).
Santo Tomás del Santísimo Sacramento, cuando fue reubicada a la margen izquierda del Caroní, tres leguas más arriba de la boca, por Diego López de Escobar, en 1638 (Matanzas). Aquí dura hasta 1642, año en que de nuevo es restablecida en el Usupamo (Delta) por Martín de Mendoza y Berrío y finalmente a su lugar de origen los Castillos de Guayana.
        La sede del Gobierno estuvo en Santo Tomás de la Guayana hasta 1640, año en que fue reubicada en San José de Oruña, toda vez que Trinidad desde el 12 de octubre de 1596, por resolución del Consejo de Indias, formaba parte de la Provincia de Guayana.
        Por Real Cédula de 1729, hecha efectiva en 1731, la provincia de Guayana y Trinidad perdió su autonomía político-administrativa al ser anexada a la provincia de Nueva Andalucía.
        Regida desde Cumaná estuvo hasta junio de 1762 en que el rey Carlos III decidió erigir la sola Provincia de Guayana (sin Trinidad) en Comandancia separada, con inmediata subordinación al virreinato de Santa Fe. Al efecto, dispuso mudar la errática Santo Tomás  (o Tomé) de la Guayana de la Angostura del Orinoco con rango de capital de la provincia de Guayana.
        La Resolución o Título Real fue expedido el 4 de junio y entre las consideraciones básicas señala la necesidad de asegurarle en la Angostura del Orinoco una mayor custodia  a la población de Guayana lo mismo que a los intereses y Reino de Santa Fe, por la introducción que facilitaba la conocida navegación del río como también para precaverla de la intemperie que tan fácil resultaba para sus habitantes, impidiendo por esta razón su aumento.
        A través del mismo Titulo, fechado en Aranjuez, el Rey confió esta responsabilidad al entonces Tcnel. Don Joaquín Moreno de Mendoza, en calidad de comandante político, pues la jefatura militar de todo el Orinoco hasta Rió Negro estaba desde la Expedición de Límites en 1756 en manos de José de Iturriaga, quien tenia su residencia en Real Corona (Las Bonitas).

La Capital en otro pie

        Para cumplir su mandato en la provincia de Guayana, Joaquín Sabás Moreno de Mendoza, salió de Caracas el 14 de diciembre de 1763 y llegó a Santo Tomás en enero del año siguiente.
        Una vez en posesión de la Comandancia, comisionó al teniente de Infantería Francisco Guigo para que, conforme a lo planificado, partiera hasta la Angostura del Orinoco 34 leguas más arriba  e iniciaran las obras básicas, entre ellas primordialmente, la de un Fuerte, a objeto de emprender luego la mudanza del  vecindario.
        A fin de que dispusiera de todo lo concerniente, el Gobernador instruyó al escribano José Manrique Lara, al Contador real Andrés de Oleaga, al alférez  de Infantería, don Félix Farreras y al comandante de la Guarnición, capitán Juan de Dios Valdés. Este último encargado de dirigir las obras junto con varios maestros albañiles.
        El día 14 de febrero de 1764, zarparon hacia Angostura en dos embarcaciones: una al mando del teniente Guigo, con toda clase de herramientas y utensilios, 136 arrobas de casabe, 147 de carne  salada, cincuenta indios bajo la tutela de padres capuchinos, y otra, conducida por Juan Villegas, cargada con 70 fanegas de cal.
        Al siguiente día se enviaron a Angostura con el patrón Pedro Arocha 168 arrobas de cal y 831 ladrillos. Como no eran suficientes las embarcaciones para el traslado de los materiales de construcción, hubo que comprarle tres piraguas a los indios Guaraunos. En total, desde el 14 de febrero hasta el 21 de mayo se realizaron 25 viajes en goletas, piraguas y falúas transportando herramientas, ladrillos, tejas, cal, cazabe, carne salada, maíz, arroz, manteca de tortuga, sal, aguardiente, mezcla real, maestros de albañilería, misioneros, indios peones de varias misiones, soldados, artillería, pertrechos de guerra y familias para el poblamiento  de Angostura.
        De acuerdo con la relación de gastos del Contador Real, Andrés de Oleaga, en obras de fortificación y en las del nuevo poblado, así como en el traslado de vecinos de Santo Tomás a la Angostura del Orinoco, se erogó un total de 61.684,5 reales. Además de los maestros de albañilería, se emplearon 184 indios y tripulantes procedentes de las misiones de Guasipati, Suay, Capapuy, Carapo, Aribi, Santa Clara y Pariaguán.
        En la construcción del Fuerte, nombre que le dio Moreno de Mendoza en obsequio al infante Gabriel, hijo del Rey Carlos III, se trabajó durante 68 días desde el 5 de marzo hasta el 21 de mayo, víspera de su bendición por el Padre Fray Bruno de Barcelona, religioso capuchino y misionero apostólico de la provincia de Guayana.
        Moreno de Mendoza, permaneció como gobernador o comandante político de Guayana, hasta diciembre de 1766 cuando le fue aceptada su reiterada renuncia a causa de sus diferencias con el comandante José de Iturriaga, quien falleció en Margarita, de tránsito hacia  Caracas, el 28 de enero de 1767. Moreno de Mendoza, elevado al grado de Coronel, debía pasar entonces a la Comandancia de Armas de Puerto Cabello, pero alegó razones de salud para no aceptar el nuevo cargo.
        Le sucedió Manuel Centurión Guerrero de Torres, quien, dada la muerte de Iturriaga, exigió la unificación del mando civil y militar y así se constituyó en Gobernador y Comandante General para emprender la obra de consolidación de la capital de la Provincia.
        Centurión, conforme al plano elaborado por el cosmógrafo José Monroy, consolidó la ciudad. Fundó y refundó cuarenta pueblos, fortificó los puntos vitales de la provincia; estimuló la inmigración, permitió el mestizaje, logró el libre comercio directo con España y construyó los principales inmuebles públicos del casco urbano, entre ellos, la Casa de los Gobernadores, casa de la Real Hacienda y Colegio para primeras letras y latinidad.
        En las inmediaciones de Angostura, Centurión fundó Santa Rosa de Marhuanta en 1768, Borbón y La Carolina en 1769 y Buenavista y Santa Teresa de Orocopiche en 1770.
        Cesó en sus funciones en abril de 1776 y dejó provisionalmente en su lugar a un militar de su mismo rango, José de Linares, quien falleció el 9 de mayo de 1788, poco antes de entregar el gobierno el nuevo titular, Antonio de Pereda Luscanótegui y Boulet, quien gobernó hasta 1784. Durante su gestión le fue aprobado  un proyecto para poblar la parte oriental de Guayana y se redactaron ordenanzas de protección a los indios.
        En diciembre de 1784 es nombrado Gobernador y Comandante General de la Provincia de Guayana el ingeniero militar Miguel Marmión, quien toma posesión el 7 de enero del año siguiente.
        Marmión, tan ilustrado como Centurión, hizo un estudio de la provincia (Descripción corográfica-mixta de la provincia de Guayana) para llamar la atención de la Metrópolis sobre la importancia de Guayana la cual considera “como la llave de las comunicaciones entre las provincias de Cumaná, Casanare, Nueva Granada y el litoral atlántico, utilizando el Orinoco como vía expedita”. Advierte del peligro de la penetración extranjera a través del Esequibo, de la necesidad de contrarrestarla poblando las fronteras y de la conveniencia de proporcionar a las familias españolas pobres de la región de 25 a 30 vacas para lograr una política de asentamiento eficaz. La provincia contaba entonces con 220.000 cabezas de ganado y una población  de 24.395 habitantes.
        Durante su gestión, concluida el 22 de septiembre de 1790, se creó la Diócesis  de Guayana con jurisdicción hasta Cumaná, Margarita y Coche; se fundó Tumeremo, se adelantó la construcción de la Cárcel Real y se resolvió el problema de la falta de ejidos de la capital.
        Ciudad Bolívar y el resto de la provincia vegetaron con los gobernadores sucesivos, incluyendo a don Felipe Inciarte, anfitrión de Humboldt y Bompland, acaso por las guerras de España con Inglaterra y la invasión napoleónica sobrevenida en 1808 y la cual abrió a los americanos una espita para escapar del colonialismo que mantenía su comercio estancado y deprimido.
        El último Gobernador de la Colonia fue Lorenzo Fitzgerald, quien luego de un largo sitio rindió la provincia a los patriotas, julio de 1817. Ese año se asentaron los poderes de la República en Angostura y desde aquí hasta Cundinamarca y Quito se emprendió exitosamente la guerra de independencia. Angostura, además de capital de la provincia de Guayana, llegó a ser capital de Venezuela y también de la Gran Colombia.
        La antigua ciudad trazada de forma ortogonal sobre un cerro se hizo desde entonces como planteaba Miguel Marmion, la llave de las comunicaciones entre Casanare, Nueva Granada, Cumaná y el litoral Atlántico, a través de la expedita vía del Orinoco a cuya derecha ha crecido y se ha extendido a un ritmo de 3,5% interanual que es la misma rata que rige para el resto de Venezuela.
        Sin embargo, a partir de la segunda mitad del siglo veinte, Ciudad Bolívar, ha dado paso de importancia en sus antiguos predios a otra ciudad influenciada por la explotación del hierro, el aluminio y la energía hidroeléctrica: San Félix de Guayana, antiguo pueblo indio de la Misión de la Purísima concepción del Caroní, transformada hoy en Ciudad Guayana.
        Ciudad Guayana (nombre legal desde 1986) es centro energético, minero e industrial y esa nueva e inevitable realidad ha planteado la revalorización de Ciudad Bolívar como centro administrativo ya existente por mucho tiempo, centro militar de considerable importancia estratégica para toda la región y zonas fronterizas, centro comercial y financiero y centro cultural y turístico determinado por importantes núcleos universitarios, museo y atractivos históricos.
        El casco urbano donde se originó la ciudad, no obstante el deterioro de la mayoría de sus inmuebles, ha sido declarado (1976) Monumento Público Nacional, lo cual dio lugar a una Ordenanza dirigida a su protección y conservación así como a una política gubernamental de restauración y revitalización de los inmuebles que han logrado sobrevivir a la piqueta del modernismo.

Borbón

        Un caserío de Ciudad Bolívar, histórico pero humilde, es Borbón, a la margen derecha del Orinoco y con el nombre nada menos que de una de las más rancias noblezas de Francia.
        Borbón, habitado por indios Kariñas, fue en tiempos de la colonia una Villa y en tiempos de la República Distrito (1864), Municipio Zea luego y a partir de 1935 el humilde caserío que es actualmente.
        Por mandato del gobernador de la provincia de Guayana, don Manuel Centurión Guerrero de Torres, Villa Borbón fue fundada en 1771 por el Capitán José Francisco de los Monteros y tanto en el siglo dieciocho como diecinueve fue obligado punto de escala para quienes remontaban el Orinoco. El Libertador cuando se dirigía al Bajo Apure en diciembre de 1818 pasó allí tres días y el 23 fechó en la villa una carta dirigida al General Manuel  Cedeño para que marchara aceleradamente a reunir su ejército con el de Páez.
        El 27 de junio de 1867, el Gobernador Juan Bautista Dalla Costa, estableció en el  “Distrito Borbón dos escuelas con veinte alumnos pobres cada una; así: en la cabecera del Distrito, una; y la otra, para indígenas, en el caserío de Tapaquire, jurisdicción del mismo Borbón”. Este sería el famoso decreto con el cual se habría adelantado Guayana a Guzmán Blanco en materia de educación gratuita, según el decir popular.
        Buena  parte de la población  -unas 300 almas- vive en tres calles (Principal, Jobo Liso y Río) y sólo tienen fiesta colectiva el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción, patrona del lugar y a la que se encomiendan pescadores y agricultores del lugar.
        El grueso de la población indígena Kariña se localiza en la Mata de Tapaquire donde aún se conserva el bastón de mando con empuñadura de plata que  Dalla Costa le obsequió al Cacique.
        Otros caseríos que siguieron a Borbón, ya en el siglo diecinueve,  fueron El Almacén, también puerto de pescadores, muchos más cerca de Angostura; Palmarito y San José de Bongo, en la parte oriental, entre puerto Ordaz y Ciudad Bolívar. En Palmarito nació la Barca de Oro, de Alejandro Vargas, popular aguinaldo que se canta en toda Venezuela durante el mes de diciembre.




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