domingo, 23 de julio de 2017

El Palmar

 En  1746, dieciocho años antes que Angostura, surgió el pueblo de San Miguel de El Palmar, gracias al esfuerzo misionero capaz de consolidar una población de indios y blancos dedicados a la agricultura y la cría.
         Frailes  de la orden capuchina de Cataluña, fueron los fundadores de San Miguel de El Palmar. Su fundación, según consta en un informe ordenado por el gobernador de la Provincia de Guayana, don José Felipe Inciarte, comenzó en 1746, sobre una loma de sabana de tierra colorada y arenusca, todas minadas de plagas y de bachacos, a 39 leguas de Santo Tomás de Guayana y 13 de la villa de Upata.
         Para 1799 cuando fue levantado el informe sobre todas las Misiones de Guayana, era Presidente del pueblo Palmareño, el Padre Fray Sebastián de Igualada. Contaba El Palmar con 714 habitantes distribuidos así: 172 indios casados, 172 indias casadas, 1 viudo, 40 viudas, 42 solteros, 35 solteras, 104 párvulos y 148 párvulas.
         Dice el expediente formado sobre la  Real Cédula que las sabanas de El Palmar eran para entonces de poca utilidad debido a los espineros, crobales chiribitales y cuevas de tigre, “de los que hay muchos como se reparan en los muchos rastros y por los grandísimos daños que hacen, que es un horror, y también de ser toda ella arena totalmente y un puro continuado bachaquero, que a riesgo de la vida se corre por ella (...) Todas son tierras quebradas de altos y bajos, cerrajones y farallones más propia para crear cabras que no ganado vacuno; con todo a veces se saca ganado del sobrante para la Villa de Upata”.

Población y sustento

         Decíamos  que para 1799 cuando el Gobernador Felipe Inciarte ordenó el primer censo de las misiones, San Miguel de El Palmar tenía 714 habitantes. Ahora bien, esta población sólo pudo incrementarse a 4.799 habitantes en 1936 y a 6.876 en 1971.
         De acuerdo con las estadísticas de CVG, en el área urbana de El Palmar viven 4.795 personas y un poco más de la mitad en el medio rural, indicativo de que es un pueblo básicamente agrario, que vive, como en efecto, de la agricultura y la cría. Pero más de la cría. Aquellas antiguas sabanas que los misioneros encontraron llenas de crobales, chiribitales y cuevas de fieras, fueron con el tiempo saneadas y en ellas pastan holgadamente unas 20 mil cabezas de ganado.
         En cuanto a la agricultura, produce para el consumo local, maíz, caraota, fríjol, café, yuca y otros renglones no menos importantes. Horacio Cabrera Sifontes, en la década de los 50 fomentó allí uno de los mejores hatos y siendo Gobernador en 1958, construyó la carretera El Palmar-Río Grande y fundó los primeros diez establecimientos campesinos organizados.
         Pero en el campo minero, El Palmar presenta otras perspectivas con el descubrimiento de yacimientos de Bauxita y la explotación de Dolomita en la sierra de Imataca.


Más antigua que Angostura

         El Palmar es un pueblo dieciocho años más viejo que Angostura o Ciudad Bolívar. Prácticamente al pie de las estribaciones de la Sierra Imataca, 670 metros sobre el nivel del mar y con temperatura promedio de 23 grados centígrados. Es zona montañosa y sus recursos de agua abundante y cercanos son: Río Grande y El Perro, en la frontera con el Estado Delta Amacuro. Está sobre el paralelo 8, al Este franco de Upata como buscando hacia el mar, de donde le viene posiblemente ese aire fresco que reconforta  y hace agradable el ambiente campesino.
         Río Grande y Río El Perro, por camino difícil y montañoso, están a unos 30 kilómetros de El Palmar. Por ello resultó empresa ardua llevar el agua hasta el poblado. Este durante más de dos siglos se abasteció con el agua almacenada durante la estación de lluvia y con los aljibes profundos que lograban hacer quienes disponían de los medios.
         El agua fue siempre un problema serio para los pobladores Palmareños y no deja de ser éste una de las causas principales del estancamiento y escaso incremento de la población. Afortunadamente, en 1975 se terminó de construir la Represa Puchima y gracias a esta obra fue posible almacenar agua que durante todo el año llega a caseríos y poblados con la normalidad anhelada de todos aquellos pueblos que aún penan por su carencia, no obstante ser Guayana una región de intensa y extensa hidrografía.

El Padre Pedro Chien

         A pesar de haber sido El Palmar fundado por misioneros capuchinos, no fueron éstos precisamente quienes persistieron en su labor comunitaria y religiosa, sino un sacerdote asiático, abortado por la Revolución Cultural China en tiempos de Mao Tse Tung.
         El Padre Pedro Chien se hallaba en Madrid en el curso de un largo recorrido por Europa cuando circunstancialmente lo conoció (1958) Monseñor Samuel Pinto Gómez y lo interesó para que se viniera a Venezuela a servir como Párroco de El Palmar.
         De manera, que El Palmar le debe mucho a este sacerdote políglota que estudió medicina tropical y pacientemente supo sembrar en el alma fértil del campesino, la simiente del catolicismo que ha dado buenos frutos, pues difícilmente existe en El Palmar un alma que no sea católica y devota de San Miguel, ángel superior del coro de los espíritus celestiales que lanza en ristre se batió contra Lucifer el día en que quiso alzarse contra el reino del Señor.

Atractivos del Pueblo

         El principal atractivo de El Palmar es quizá la iglesia, donde se hallan entronizados los santos más grandes de la Guayana y Venezuela. San Miguel Arcángel, patrón del pueblo, y Santa Bárbara, ofrecen esculturalmente tamaño escasamente común y por eso se cree son los de mayor talla.
         Le siguen la Plaza Bolívar, El Parque Puchima, el Salto de la Sirena, Balneario de Río Grande, Minas del Caolín de San José, el Cruce de Villa Lola, donde forzosamente se detiene el viajero para degustar el famoso queso de mano guayanés; el “Jesús de la Buena Esperanza”, modelado por las propias manos del pueblo del Caserío La Chaguarama y el cual es objeto de acendrada veneración y el Cotoperí de la Plaza Bolívar, al cual los lugareños atribuyen poderes milagrosos.
         Los enfrentamientos armados que a partir de la Guerra Federal hasta la dictadura de Juan Vicente Gómez, se desataron en el territorio nacional, llegaron a tener repercusiones y manifestaciones en los más apartados pueblos de la Venezuela rural y El Palmar no podía ser menos. Los palmareños recuerdan y visitan frecuentemente “El paso del León”, donde se gestó el encuentro armado popularmente conocido como “La Angelitera” en 1914 y “La Revuelta del Potrero” en 1903, año  final de la Guerra Libertadora que tuvo en Guayana su último baluarte.

El Manteco

         El Manteco, primero caserío, luego municipio foráneo y hoy parroquia al igual que San Miguel de El Palmar, está comprendido dentro de la jurisdicción de Piar con cabecera en Upata.
         Es el centro de un área ganadera tradicional en la cual se ubica al famoso hato Puedpa, fomentado por el general Juan Fernández Amparan, Gobernador del Territorio Federal Yuruari, Comandante Militar del Estado Bolívar y gobernador de Puerto Cabello, Monagas y Trujillo. Padre de Sofía Fernández Lezama, quien fue Presidenta de la Federación Nacional de Ganaderos y de Carmen América Fernández de Leoni, casada con el doctor Raúl Leoni Otero, upatense y quien fue Presidente de la República.
         En el Manteco nació Alejandro Otero, uno de los artistas plásticos famosos de Venezuela y cuyas obras monumentales se localizan en varias ciudades del mundo, entre ellas, la Torre Solar, de Guri.
         El Manteco, antes de ser Parroquia, ostentó el nombre de Municipio “Pedro Cova”, personaje cumanés radicado en Upata a mediados del Siglo diecinueve, donde hizo fortuna como accionista de una de las minas más ricas de El Callao, la cual le  permitió realizar obras civilizadoras en la villa de Yocoima como la del Teatro y la introducción (1856) de la primera imprenta que tuvo Upata y en la que se editó “El Guaica” primer periódico de la villa.
El Manteco, con una superficie de 10.524 kilómetros cuadrados y a 110 metros sobre el nivel del mar, emplaza su población en las cercanías del Embalse de la Represa “Raúl Leoni” el cual le ha permitido una fluida comunicación fluvial con Guri, aparte de una carretera asfaltada de 65 kilómetros que la comunica con Upata y de allí con los grandes centros poblados de Ciudad Bolívar y Ciudad Guayana. También tiene un Aeropuerto  y está comunicada desde julio de 1988 con El Vigía a través de una carretera de 8 kilómetros.
El Manteco comenzó a tomar vida como pueblo a finales del siglo diecinueve al prenderse la fiebre de balatá y de las minas auríferas de los cerros Orotuima, Mapurite, Panamo y la Catarata.
El  cerro “El Toro”, en las sabanas de Guri, también se tiene como aurífero y debe su nombre al hecho de que un toro cimarrón sogueado allí por el ganadero Carlos Delgado, sorprendió un buen día con un cochano incrustado en una de sus astas.

 
El Pao

         El Pao al principio no era sino cinco casitas campesinas sobre una loma llamada “El Florero”, pero a partir de 1926 cambió su suerte gracias a Tiburcio Vera y a su hijo Arturo que dieron cuenta de un suceso mineralógico que geólogos verificaron años más tarde como un yacimiento de hierro de alto tenor.
         En 1930 el doctor Guillermo Zuloaga publica el primer informe técnico sobre el mineral encontrado en El Pao y tres años después la Bethlenhem Steel Company realiza las primeras perforaciones y paga a Eduardo Boccardo un millón de bolívares por el traspaso del denuncio minero que hizo tan pronto tuvo información del suceso.
         La Bethlenhem pone en manos de la subsidiaria Iron Mines Company la planificación, desarrollo y explotación de la mina. Surgen los primeros campamentos, carreteras y una línea férrea hasta el Puerto de Palúa en San Félix de Guayana.
         El 24 de julio de 1950 baja de la mina el primer tren cargado de mineral de hierro con destino al puerto de Palúa y al año siguiente, desde Puerto Hierro, un barco llamado el “Bethore” transporta para los Estados Unidos el primer cargamento de mineral extraído del Cerro El Pao.
         Viviendas unifamiliares para técnicos y obreros de la compañía surgieron al calor de la explotación minera mientras en las afueras se fortalecían 36 asentamientos campesinos que se juntaron al desarrollo urbano para conformar toda una entidad político administrativa dentro de la geografía regional. El 13 de diciembre de 1965, El Pao fue elevado a la categoría de municipio foráneo del distrito Piar, con el nombre de Andrés Eloy Blanco.
         Para 1990 cuando se cumplieron 40 años de haber bajado de la mina el primer tren cargado de mineral de hierro del cerro El Pao había sido extraído 111 millones 442 mil toneladas de mineral. Casi todo. Ya no quedaba nada, sino un pueblo de dos mil habitantes que dejará de vivir de la minería para volver a experimentar su primigenia vocación agrícola.

 

1 comentario:

  1. Buenas tardes Américo... ¿Tiene conocimiento de la fecha del descubrimiento del yacimiento de bauxita de El Palmar? Es para complementar una nota sobre ese yacimiento para ser publicada en el ICSOBA 2017. Gracias...

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