viernes, 21 de julio de 2017

Guasipati


         La tierra de los zorros guaches, fundada el 27 de septiembre de 1757 por los capuchinos catalanes, le quitó, entre 1881 y 1909, la supremacía a Upata como Capital de las antiguas tierras que cubrían las misiones religiosas, desde la costa oriental del Caroní hasta las occidentales del río Esequibo.

         A simple vista Guasipati parece una calle larga que revienta en El Callao, pero no es así. Es toda una ciudad de prosapia hispana, en forma de damero, que junto con las antiguas misiones de Carapo, Tupuquén y Divina Pastora, conforman la tierra del oro.
         Toda la geografía del Yuruari, del Yuruán y del Cuyuní está respaldada por este mineral incorruptible y, sin embargo, por el cual se ha desbordado hasta la corrupción, la ambición de mucha gente.
         Quizá sea ella el mismito Dorado señalado por los guayanos y hacia donde, buscándolo, se perdieron tantos europeos.
         El oro estaba allí muy profundo y a flor de arena, pero de él no dieron cuenta los misioneros establecidos sino entre 1833 y 1850 los indígenas de Tupuquén, entre ellos el Indio Arsenio, que a falta de plomo utilizaba el oro en la fabricación de balas para cazar venados.
         Fray Francisco de Orgaña, al parecer, fue el primer misionero que se estableció en Guasipati (27 de octubre de 1757). Levantó allí un pueblo con y para asiento fijo de los indígenas Kamarokotos y lo encomendó a la protección de Nuestra Señora del Rosario. Entonces, para ir a Upata, la villa principal poblada de españoles, había que caminar unas 16 leguas.
         Guasipati, al comienzo, era una iglesia y varias chozas construidas sobre una loma arenusca y tres leguas de sabana utilizadas para bestias y vacunos.
         En el umbral del siglo diecinueve tenía una población de 738 habitantes. Entonces         
 -1799- no disponía de carne necesaria para el consumo, por lo que debía acudir a otras misiones. El verano había sido tan severo, que se carecía de yuca y, por lo tanto, del casabe. Hubo que aguzar el ingenio para lograr obtener el pan, procesando el fruto de la palma de moriche. Es lo que dice el fraile Buenaventura de Sebadel,  Prefecto de las Misiones, en un informe levantado a instancia del Gobernador y Comandante General de la provincia.
         Tras la campaña de Guayana, el Congreso de Angostura (mayo de 1819) dictó un Reglamento de Administración de las misiones del Caroní, que las dividía en distritos, cada distrito con un Teniente Corregidor y un Corregidor para todas las misiones, con residencia en la villa de Upata donde había de funcionar una Municipalidad con cinco Regidores, de la cual era su Presidente.
         Guasipati, Pastora, Ayma, Avechica, Puedpa, Santa Clara, San Serafín y San Pedro de las Bocas, conformaban el distrito sur de la provincia de Guayana.
         A raíz de la Guerra Federal (1864) Guasipati, al igual que Tumeremo, Puerto Tablas, Guri, San Antonio, Pastora, Tupuquen, Miamo, Palmar, Cupupaui y Nueva Providencia, quedaron como distritos foráneos del Departamento Upata.
         Guasipati, después, antes de las dos últimas décadas del siglo, le quitó la supremacía a Upata y se transformó en centro y capital de toda la región yuruarense que iba desde la margen derecha del Caroní hasta la margen izquierda del Esequibo: inconmensurable e incontrolable extensión territorial que desde los mismos tiempos de Walter Releigh pretendieron penetrar y conquistar ingleses e irlandeses.
         El Presidente de la República Antonio Guzmán Blanco, la separó política y administrativamente del Estado de Guayana y la declaró Territorio Federal Yuruari con capital en Guasipati (3 de septiembre de 1881). Entonces la región del Yuruari, con su epicentro minero en El Callao, producía toneladas de oro al año que favorecían la vida social y económica de Guasipati.
         El Territorio Federal Yuruari tenía una superficie de 78.700 kilómetros cuadrados, incluyendo al Esequibo y una población de 17.640 habitantes. Para 1888, la población pasaba de las 20 mil almas. Guasipati contaba ese año con 3.046 habitantes y 600 casas. Al territorio lo conformaban dos Departamentos: Roscio, con cabecera en Guasipati y Guzmán Blanco, en Upata. Para ese año de 1888,  era el general José Manuel (Mocho) Hernández, Jefe civil y Militar del Departamento Roscio y en 1890, Inspector de Obras Públicas de todo el Territorio Federal.
         El primer gobernador del Yurauri fue el prócer de la Federación, general Santiago Rodil, quien moriría después a causa de cinco disparos. También se desempeñaron como tal, el doctor Pedro Vicente Mijares, Camilo Alfaro, Manuel Silva Medina (período de Cipriano Castro); doctor Luis Godoy Fonseca y Juan Fernández Amparan, en tiempos de Gómez.
         Con la Constitución Nacional promulgada el 5 de agosto de 1909 por el Presidente de la República Juan Vicente Gómez se dividió el país en 20 estados, un Distrito Federal y dos territorios (Amazonas y Delta Amacuro), desapareció virtualmente aquella realidad político-territorial del Yuruari que tanto preocupaba a los bolivarenses.
         El último gobernador, pero de la llamada Sección Yuruari, en que devino inmediatamente después el Territorio Federal Yuruari, pero bajo la jurisdicción del propio gobierno del Estado Bolívar, fue el general Juan J. Blanco, quien gobernó hasta febrero de 1914 que el mandatario regional, general David Gimón, decretó la eliminación de las secciones Bolívar y Yuruari, por lo que el Estado quedó dividido solamente en distritos y municipios.
         Guasipati sigue siendo desde entonces la capital del Distrito Roscio, pero sólo con jurisdicción sobre Miamo, pues a partir de 1986 fue desprendida de Tumeremo que ahora es Municipio Autónomo (Sifontes) con jurisdicción sobre El Dorado y las Claritas; de Santa Elena de Uairén (Gran Sabana) y de El Callao, ambos municipios autónomos. Este último desde 1989.
         El Municipio Autónomo Roscio, con sus dos únicas entidades: Guasipati y Miamo, quedó reducido a una población de 8.500 habitantes, conforme al censo de 1981. Su capital se encuentra ubicada en el centro-este del estado a una altitud de 350 msnm y cerca de la confluencia de los ríos Guarichapo y Macorumo que conforman el Yuruari. Dista 220 kilómetros de Ciudad Bolívar y 18 de El Callao.
         Desde el punto de vista económico es un centro de servicios que depende mucho de las minas de El Callao y de la actividad pecuaria localizada en los antiguos hatos misioneros como el de la Divina Pastora, vendido por el presbítero Juan Antonio Rojano, párroco de Guasipati, con autorización del obispo Monseñor Juan Bernal Ortiz, al ganadero Amadeo Mussio.
          Guasipati tuvo imprenta desde 1855, introducida por Ángel S. Olmeta. En ella se editaron “El Correo del Yuruari” y el “Legalista de Guasipati”. En 1886, Celestino Peraza introdujo otra imprenta en la cual editó su revista “Horizontes” nombre que precedió a la que editara desde 1899 el poeta J..M. Agosto Méndez, en Ciudad Bolívar.
          A lo largo de su historia, tres hechos cruentos irrumpieron en la vida tradicionalmente bucólica y apacible de Nuestra Señora del Rosario de Guasipati.
-         El mortal asalto del 6 de abril de 1878 en Rancho de Tejas, cometido por Gaspar Hernández, hacendado del pueblo, contra el norteamericano Frank Busch, conductor del oro (Correo del oro) que producía El  Callao y el cual solía transportar a lomo de cuatro mulas y acompañado de dos peones, hasta Ciudad Bolívar, centro receptor y explotador.
-         La primera batalla (14 de mayo de 1892) de la división Rocio organizada por caudillos yuruarenses de la Revolución Legalista, contra las fuerzas del Gobierno del Estado Bolívar, comandadas por el general Juan Ovalles que habían salido a su encuentro.
-         Alzamiento de Inocente Fernández y Pedro Hernández con 800 hombres el 10 de mayo de 1898 al conocerse la muerte de Joaquín Crespo por las fuerzas del Mocho Hernández en la Mata Carmelera. Los insurrectos, al tratar de tomar la Plaza de Guasipati, fueron sometidos por un batallón, al mando del general Martín A. Marcano, enviado desde el Estado Bermúdez (Cumaná). Era el general Ernesto García, presidente del Estado Bolívar, designado por el recién electo Presidente de la República, Ignacio Andrade y comandante de la Quinta Circunscripción Militar, el general Tomás Briceño, a quien, en duelo ocurrido en El Callao, el Mocho Hernández había dejado chingo de un disparo.

El Miamo

         La hoy parroquia El Miamo, comenzó a fundarse antes que Guasipati, es decir, en 1748, con el nombre de la misión de Nuestra Señora de Monserrate del Miamo, cerca de las misiones del Cumamo, dos leguas y media al Norte, y de la Carapo a igual distancia, al Sur.
         Los misioneros, entre ellos, el Reverendo Padre Fray Buenaventura de Santa Coloma, encontraron estas tierras inmejorables para la agricultura y la cría; pero su población que para 1.800 era de 839 habitantes, nunca ha pasado de los 2 mil habitantes.
         Miamo, capital del Municipio Salom (Bartolomé Salom, héroe de la Batalla de San Félix), goza de una agradable temperatura de 24 grados centígrados bajo sombra. Está cruzado de ríos, riachuelos, quebradas y lagunas y tiene caseríos eminentemente agrícolas como Cabeza Mala, La Teja y La Mica. En la zona de Piedra de Amolá existe una cantera de lajas verdosas utilizadas en la construcción ornamental y la cual fue empleada en las aceras de la calle Bolívar de la capital angostureña, transformado en 1983 en una especie Boulevard que interrumpe la topología característica del Casco Histórico.


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