lunes, 19 de junio de 2017

Primer avión sobre Angostura

 

         Fue un biplano Curtis que trajo de Filadelfia Frank Boland. Pesaba 300 kilos y su fuselaje estaba hecho de tela, abrochada sobre varas de bambú. El mismo que voló por primera vez sobre Caracas, Valencia, Puerto Cabello, Barquisimeto, Maracaibo, terminando trágicamente su periplo en Trinidad con la muerte de su único y audaz tripulante.


         Pero antes que el neoyorquino Frank Boland habría  podido ser con  mayor suerte Pedro Coll Font el  pionero de la aviación en Venezuela, pues en 1883 con motivo del centenario del natalicio del Libertador solicitó autorización oficial para prueba y demostración desde El Calvario de una “máquina voladora” de su invención, pero por falla imprevista nunca pudo realizarse.
         Fue el 26 de septiembre de 1912 cuando en Venezuela, específicamente en Caracas, se experimentó la emoción de ver por vez primera despegar y desplazarse como ave una máquina voladora. Pero la aviación para ese entonces ya era una realidad que en Europa avanzaba a pasos acelerados.  Los aviadores europeos volaban unas 80 mil millas por semana y ocurría una desgracia por cada cien mil de recorrido.
         Frank Boland llegó a Venezuela acompañado del también aviador Charles Hoeglich, Carl Strom y Fausto Rodríguez, integrantes de la empresa “Boland Aeroplane and Motor Company” para hacer una demostración de los aparatos que fabricaba y estaban en vías de perfeccionamiento, las demostraciones se hacían en las ciudades que las solicitaban y los gastos se cubrían a través de contribuciones públicas y privadas. La que se hizo en Ciudad Bolívar, por ejemplo, costó diez mil bolívares, pero los bolivarenses disfrutaron varias en calidad de prueba que antecedieron a la oficialmente convenida.
         El primer vuelo que se hizo en Caracas el 26 de septiembre fue de prueba y muy breve dentro del mismo radio del Hipódromo del Paraíso, pero el oficialmente convenido ocurrió el primero de octubre por la tarde y el pueblo de Caracas concurrió masivamente a ver volar el biplano sin cola de Frank Boland que despegó hacia La Vega donde se perdió de vista y luego apareció más elevado siguiendo la corriente del Guaire. Enrumbó por el Este de la ciudad y giró hasta pasar por sobre el gentío aglomerado en El Calvario. Fue un vuelo de 50 kilómetros cubiertos en 27 minutos a una altura máxima de 5 mil pies.
         Una semana después, el 7 de octubre, los caraqueños y especialmente el Presidente Juan Vicente Gómez y su gabinete, disfrutaron una competencia entre los aviadores Frank Boland y Charles Hoeglich por la copa “El Universal”, entre Caracas y Antímano, que Boland cubrió en 19 minutos y 20 segundos. Hoeglich no le pudo disputar el premio, pues su biplano capoteó durante el despegue.
         Después de Caracas Frank Boland voló en Barquisimeto el 3 de noviembre por la tarde. El domingo 23 a la misma hora, tanto Boland como Hoeflich volaron en Valencia, pero siempre el último con mala suerte pues por averías en la máquina debió aterrizar tan pronto despegó. El 24 la demostración fue en Puerto Cabello y de allí pasaron por barco hasta Maracaibo, donde Frank Boland voló el 16 de diciembre durante 23 minutos, logrando altura máxima de 1.500 pies.

¿Cuándo volamos?

         ¿Cuándo volamos? se preguntaban los bolivarenses atraídos por las noticias que llegaban a través del telégrafo. El vespertino “El Luchador” de los Suegart comentaba con cierto humor irónico: “Han volado en Caracas, en Valencia y hasta en Puerto Cabello y volarán en Barquisimeto, han volado, no los habitantes de aquellas poblaciones, sino dos audaces yanquis. Eso de volar no se ve todos los días. Muchos vuelan como Ricaurte en San Mateo, que fue un vuelo sublime e inmortal, pero el vuelo de los misters, es un vuelo en aeroplano, y verlo no cuesta mucho, con cuatro caballeros de buenos sentimientos que se unan en Empresa aérea, los sudorosos hijos de Ciudad Bolívar, podremos ver a Boland y Hoeglich volando. A ver quiénes se atreven a esa gran volada”.
         La nota apareció el cuatro de noviembre, pero no fue sino el 23 que un grupo de distinguidos bolivarenses encabezado por el Presidente del Estado, Luis Godoy, quien aportó 2 mil bolívares, se puso de acuerdo para recaudar 10 mil bolívares que costaba la demostración y gestionarla antes de que se venciera el plazo de permanencia de Frank Boland en Venezuela.
         El grupo nombró un “Comité de Aviación” presidido por Fritz Kuhn e integrado además por Gumersindo Torres, Andrés J. Pietrantoni, Arturo Ochoa, Tobías Uribe, Domingo Valera, José Acquatella, Jorge Suegart, Julio Tomassi Pedro Echeverría, Abraham Tirado, José Ochoa y el gobernador del Estado Dr. Luis Godoy como Presidente honorario. A la reunión también asistió el representante de Boland, Fausto Rodríguez, quien prometió la presentación para mediados de diciembre, inmediatamente después de Maracaibo. Pero, debido a un incidente en la ciudad zuliana, no fue posible sino ya comenzado el año 1913.
         Frank Boland y sus acompañantes llegaron a Ciudad Bolívar en el vapor Delta el 2 de enero y quedaron gratamente impresionados de la arquitectura y características topográficas de la ciudad. Prometieron entonces hacer la demostración tan pronto se ambientaran y pudieran acondicionar sus aparatos en la “Laja de la Llanera”, lugar escogido, según dijeron, “por las buenas condiciones topográficas, convenientes para las evoluciones del aparato aéreo”.

Primer vuelo sobre Angostura

         De manera que el día domingo 5 de enero de 1913, los bolivarenses tuvieron una cita en “Laja de la Llanera”. Querían ver volar un avión sobre Angostura, pero quedaron frustrados, pues a las 9 y 17 minutos cuando Frank Boland arrancó su biplano Curtis, sin cola y con peso de 300 kilogramos, apenas si pudo mantenerse en el aire durante 18 segundos tras recorrer una distancia de 200 metros. Se quejó de una falla en el motor y pospuso la prueba para las 5:45 de la tarde, pero con la misma suerte.
         Durante tres días Frank Boland y Charles Hoeglich estuvieron haciendo ajustes y afinando las máquinas para ver cuál de los dos biplanos se prestaba mejor para la demostración. Al fin el día 9 hicieron otro intento con mejor suerte. El biplano se elevó 100 metros y permaneció en el aire diez minutos dentro del mismo radio de sabana que era la “Laja de la Llanera”. Quedaba fijado así el día jueves 9 de enero de 1913 cuando los bolivarenses vieron por primera vez un avión en el aire. El viernes 10 Frank Boland hizo una demostración en honor al Presidente del Estado Dr. Luis Godoy, quien asistió a la Laja de la Llanera acompañado de los generales Tobías Uribe y Juan Alberto Ramírez, Comandante de Armas del Estado. Asimismo el Batallón Zamora Nº 14 y numerosos angostureños. Este segundo vuelo feliz duró 7 minutos a una altura de 150 metros.
         El vuelo oficial contratado por el Comité de Aviación se realizó el domingo 12. Frank Boland se elevó en su biplano a las 8:24 de la mañana y aterrizó diez minutos después (8:34) tras volar el centro de la ciudad.
         Este vuelo galvanizó aún más el entusiasmo de los bolivarenses, no obstante su conmoción por el asesinato cometido el día anterior contra el Capitán Francisco de Paula Varela Quintana, instructor de las Fuerzas Nacionales, destacado en el Batallón Zamora de Ciudad Bolívar. A las ocho de la noche del sábado, el oficial se hallaba conversando con la dama de una casa, entre las esquinas del Descanso y el Hospital, cuando un individuo desconocido le disparó un tiro que le atravesó la masa encefálica.

Despedida y muerte de Boland

         Frank Boland y sus acompañantes se despidieron de la ciudad después de haber permanecido en ella 14 días. El 15 de enero en el vapor “Delta” embarcó junto con sus acompañantes y dos biplanos desarmados, rumbo a Trinidad donde ya trabajaba un Comité para hacer una demostración igual a la que disfrutaron los bolivarenses. Jorge Suegart le regaló un botón de oro cochano de El Callao.
         Frank Boland llegó el viernes 17 a Puerto España. Pocos días después de su llegada, se convino en que debía dar un vuelo de exhibición en la sabana de “Quenns`Park” el sábado por la tarde, y con tal fin se abrió una contribución pública a beneficio del aviador, tal cual como se hizo en las cinco ciudades venezolanas, incluida Ciudad Bolívar, no obstante que el espectáculo sería gratis para el público en general.
         Preparándose para el día oficial de la exhibición y como incentivo además al goce del acontecimiento, Frank Boland decidió hacer un vuelo de prueba el miércoles 5 de febrero por la tarde, pero con tan mala suerte que después de un despegue feliz y cuando volaba sobre una mansión de Saint Clair, su aparato descendió repentinamente y en fracción de segundos cayó al suelo hecho pedazos. Frank Boland quedó lanzado como a unos cuarenta pies del aparato. Auxiliado por vecinos cercanos fue llevado al Hospital Colonial donde la autopsia determinó fracturas de las costillas del lado izquierdo, una de las cuales atravesó el corazón causándole la muerte.
         Frank Boland fue sepultado en el Cementerio Lapeyrouse, donde permaneció hasta que sus restos fueron trasladados a Nueva York el lunes siguiente por el “Vasari”, de la línea Lamport & Holt.
         El bolivarense Juan Manuel Rodríguez, residenciado para la fecha en Trinidad, fue testigo ocular del accidente mortal del primer avión que surcó los aires venezolanos. En carta enviada a su hermano Elías Rodríguez cuenta lo que hizo cuando vio que el biplano se precipitó a tierra: “Hacia allá eché a correr entonces y llegué con dos o tres más que siguieron de la hondonada de la estación de St. Clair; pero hermano, no creo ver jamás rostro de muerto más sereno; no había en él la menor contracción, nada que indicase dolor ni espanto, y por toda señal de lesión, un hilo de sangre, muy fino, que le corría sobre el lado inferior; los ojos abiertos naturalmente, pero sin luz; la respiración paralizada: la muerte fue instantánea. La autopsia demostró que casi no le quedó costilla sana y que la fractura de éstas lesionó el corazón y los pulmones en varias partes. Esa operación se efectuó en el Hospital a donde lo condujo un automóvil que venía del centro de la sabana y que hice parar con ese objeto. En la tarde del día siguiente, lo sacamos de allí para el cementerio con una concurrencia desbordante de pueblo, que en su manifestación de simpatía por el noble muerto me hizo amar más la democracia. Dios acoja en su seno el alma del héroe vencido!”.


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